Algunos del Aventino le oían con mucho gusto.
Yo no tenía gran entusiasmo por aquellas lucubraciones fantasmagóricas.
El movimiento, la acción, la vida intensa, dinámica, era lo que me atraía.
II
SORPRESA
En medio de estas preocupaciones masónicas, revolucionarias y filantrópicas, recibimos el anuncio de la entrada de los franceses en nuestro país. Se decía que iban á cruzar España para intervenir en Portugal.
Efectivamente; poco después pasaron el Bidasoa Junot y luego Dupont.
Yo no me hallaba entonces bien enterado de la política de aquel tiempo, y no podría trazar un cuadro completo del estado de España en 1808; no conozco bastante la historia para eso, y en el fondo de esta cárcel no puedo proporcionarme libros ni datos.