Por otra parte, la caballería que pasaba por Irún, necesitaba, para ser transportada, una enormidad de buques, que, según mi tío Fermín Esteban, no había.

Ignacio Arteaga venía á verme siempre que su general le dejaba libre.

EL PATRIOTISMO DE IGNACIO

Ignacio se manifestaba muy patriota, cosa que yo entonces no comprendía; porque la patria no se siente fuertemente mas que cuando se está fuera de ella y cuando se encuentra uno en peligro de perderla.

Ignacio me habló repetidas veces del Rey, de la Reina, de Godoy y del príncipe Fernando; de sus odios, de sus disputas y de sus maquinaciones.

Esta vida doméstica de los reyes y de sus serviles palaciegos, á mí, al menos, no me interesaba nada. Ignacio era enemigo del «Choricero», como llamaban á Godoy, y creía que bastaba la subida al trono del príncipe Fernando para que España fuera feliz.

Ignacio, por orden del general Buria, mandaba todos los días informes alarmantes acerca de los propósitos de los franceses, y desde Madrid solían contestarle diciendo: «Enterado».

En Febrero se supo en Irún que el general Darmagnac se había apoderado por sorpresa de la ciudadela de Pamplona.

Mi tío Fermín Esteban dijo:

—Esto va mal; los franceses nos están engañando.