Gregory y Martín andaban mucho con Aviraneta. Se decían muy liberales.

Un día los dos Empecinados, Aviraneta, Lara, el Tobalos y tres ó cuatro más del escuadrón del Brigante se metieron en una taberna de Peñaranda y hablaron.

Hay que advertir que Eugenio, en esta época, estaba que no se le podía aguantar.

Sus peleas con Fermina y, sobre todo, el recuerdo de la muerte del alemán le tenían rabioso.

Antonio Martín y Casimiro Gregory contaron en el grupo la entrada de los aliados en Madrid un día de Agosto.

El Empecinado, Palarea, el Abuelo y Chaleco habían desfilado por la Puerta del Sol y calle Mayor, marchando al Ayuntamiento.

Antonio Martín aseguraba con entusiasmo que los Empecinados habían sido los héroes de la jornada.

Unos días después de entrar ellos se juraba la Constitución en todas las parroquias madrileñas.

Los del Brigante escuchaban con envidia.