El pueblo es niño y le agrada creer en estas historias absurdas.

Ni á Merino le gustaba exponerse de una manera tan grande, ni sabía hablar francés para entenderse con los soldados de Napoleón, ni tenía resortes desconocidos.

Los recursos más importantes se los proporcionaban las Juntas de la provincia, y los mejores informes se los daba el director y el espionaje espontáneo de los alcaldes y curas de pueblo.


IV
LOS PRIMEROS COMBATES

Las primeras salidas fueron para los guerrilleros bisoños de gran emoción; el toque de diana nos llenaba de inquietud; creíamos encontrar al enemigo en todas partes y á todas horas, y pasábamos alternativamente del miedo á la tranquilidad con rapidez.

Esta primera hora de la mañana en que se comienzan los preparativos de marcha, aun en el hombre de nervios fuertes produce al principio emoción.

Van viniendo los caballos de aquí y de allá; se oyen voces, gritos, relinchos, sonidos de corneta; las cantineras arreglan sus cacharros en las alforjas, los acemileros aparejan sus mulas, el cirujano y los ayudantes preparan el botiquín, y poco á poco esta masa confusa de hombres, de caballos, de mulas y de carros se convierte en una columna que marcha en orden y que evoluciona con exactitud á la voz de mando.....

Pronto comenzamos á acostumbrarnos y á gustar de aquella vida.