—Sí.
—Muy ática, muy culta.
—Sí; ya me figuraba yo que le conmovería a usted. Ahora va la segunda:
Al tun tun, garrote, garrote;
al tun tun, trancazo, trancazo;
al tun tun, ¡abajo los frailes!;
al tun tun, que se llevan los cuartos.
Por la portezuela
y por el portón,
¡duro y tente tieso!