—¿Se fué ya Jesús?
—Sí. Estará en la taberna de la esquina.
Efectivamente, allí estaba. Sentado en una mesa bebía una copa de aguardiente. Cariacontecido y triste, se entregaba á sus pensamientos sombríos.
—¿Qué haces?—le preguntó Manuel.
—¡Ah! ¿Eres tú?
—Sí; ¿te ha despedido el Cojo?
—Sí.
—¿Estabas pensando en algo?
—¡Pse!... cuando no se tiene nada que hacer. Anda, vamos á tomar unas copas.
—No, yo no.