—¿Y de qué va á vivir la gente? ¿Qué se va á hacer la industria si no hay fábricas?

—Que se haga la pascua como nosotros. La tierra debe dar para que vivamos todos—añadió Jesús.

—¿Y la civilización?—preguntó don Alonso.

—¡La civilización! Bastante nos sirve á nosotros la civilización. La civilización es muy buena para el rico, ¡lo que es para el pobre!

—¿Y la luz eléctrica?, ¿y los vapores?, ¿y el telégrafo?

—¿Pero usted los utiliza?

—No, pero los he utilizado.

—Cuando tenía usted dinero. La civilización está hecha para el que tiene dinero, y el que no lo tiene que se muera. Antes el rico y el pobre se alumbraban con un candil parecido; hoy el pobre sigue con el candil y el rico alumbra su casa con luz eléctrica; antes si el pobre iba á pie, el rico iba á caballo; hoy el pobre sigue andando á pie y el rico va en automóvil; antes el rico tenía que vivir entre los pobres; hoy vive aparte, se ha hecho una muralla de algodón y no oye nada. Que los pobres chillan, él no oye; que se mueren de hambre, él no se entera....

—No tienes razón—dijo don Alonso.

—Casi nada...