—Al día siguiente estaba yo ganando dinero.
—¿Y quién es ese hombre?
—Marcos Calatrava.
—¿El cojo? ¿El amigo del repatriado?
—El mismo. Conque ya sabes, lo que me dijo á mí él, te lo digo yo á ti. ¿Quieres entrar en la combi?
—¿Pero, qué hay que hacer?
—Eso depende del negocio... Si tú aceptas, vivirás bien, tendrás una buena hembra... peligro no hay... conque tú dirás.
—No sé qué decirte, chico. Si hay que hacer una granujada, casi casi prefiero vivir así.
—Hombre, eso depende de lo que tú llames granujada. ¿A engañar le llamas granujada? Pues hay que engañar. No hay otra cosa: ó trabajar ó engañar, porque, lo que es regalarte el dinero, que te conste que no te lo han de regalar.