Nuestro amigo, un poco enemigo ideológico, habla luego con fruición de que hay una literatura noble; ¿pero qué quiere decir eso de literatura noble?, ¿literatura de aristócratas?, ¿literatura de sentimientos ejemplares?, ¿literatura de señores y no de esclavos en sentido nietzscheano? Al usar la palabra noble sentimos la impresión de que nos están dando un cambiazo de prestidigitador.
Indudablemente él y yo debemos emplear la palabra noble en distinta acepción. Yo supongo al principio que él al decir noble expresa un concepto, no solo literario, sino moral; pero al mismo tiempo sospecho luego que el ensayista da a la palabra noble un sentido de algo puramente formal, algo relacionado con la corrección de maneras. Con este último concepto yo no puedo decir, por ejemplo: El Empecinado era un carácter noble o Hamlet es un noble espíritu. Tendríamos que ponernos de acuerdo de antemano en lo que significa la palabra noble para entendernos.
Cuando los duques se burlan de Don Quijote, ¿quién representa allí la nobleza? ¿Don Quijote o los aristócratas? Si la nobleza es el espíritu de lealtad y de sacrificio por el ideal, indudablemente Don Quijote; si la nobleza es solo un perfeccionamiento de formas y de maneras exteriores, los duques.
Siempre sería de desear que cuando nos hablan de nobleza nos dijeran con exactitud a qué se refieren, si a la elevación del espíritu o a la catalogación de las familias en los distintos almanaques de Gotha.
ESTRECHAR EL HORIZONTE
Al mismo tiempo que expongo mis reparos a las teorías de mi compañero, pienso yo qué configuración podría dar a mi nuevo libro de seguir las pragmáticas preconizadas por el ensayista. Imagino nuevas soluciones novelescas, pero todas me parecen pobres. Al pensar en estrechar el horizonte de mi futura obra, esta no sale ganando nada y la idea de la limitación me ahoga de antemano. Es una especie de poda que me produce disgusto.
Aun pudiéndolo hacer, ¿para qué producir una obra lamida y manoseada como el que tiene la esperanza de llevar un cuadrito a la escalera de un museo o una página estudiada para una antología? Ya antes de emplear el procedimiento el resultado me parece tan miserable y tan precario, que voy comprendiendo que una disciplina así no me sirve para nada.
En bueno o en malo yo me figuro tener algo de ese goticismo del autor medieval que necesita para sus obras un horizonte abierto, muchas figuras y mucha libertad para satisfacer su aspiración vaga hacia lo limitado.
Yo supongo que hay una técnica en la novela; pero no una sola, sino muchas: una para la novela erótica, otra para la dramática, otra para la humorística. Supongo también que habrá una técnica para la novela que a mí me gusta y que quizá con el tiempo yo la llegue a encontrar.