Uno de los sitios pintorescos de Bayona en aquella época, hoy convertido en explanada de aire vulgar, con una estatua de bronce de un obispo en medio, era la plaza del Reducto.

La plaza del Reducto estaba en la confluencia de los dos ríos bayoneses, formando espolón. Tenía, a un lado, el puente Mayou, sobre el Nive, y al otro, el de Saint Esprit, puente de barcas para cruzar el Adour.

Sobre este espolón, afilado por los dos ríos, se levantaba el antiguo baluarte llamado el Reducto, como el castillo de proa de un barco. La entrada del baluarte por el puente de Saint Esprit se llamaba la Puerta de Francia.

La Puerta de Francia era resto de la primitiva muralla galo-romana bayonesa, varias veces reconstruída.

Del viejo Reducto hoy no queda más que la explanada con su estatua y un trozo de muralla con una garita en el extremo del espolón, entre hiedras, que da al río. Andando el tiempo, la puerta de Francia se derribó y el puente de Saint Esprit se hizo de piedra.

El Reducto y sus balaurtes ocupaban la punta del espolón, entre los dos ríos, con sus muros aspillerados y sus garitas que caían sobre el agua.

El Reducto tenía salidas al río que solían estar llenas de ratas. Los soldados y los chicos se entretenían en cazarlas a pedradas.

Cerca del espolón del Reducto, en el Adour, había pilotes de madera para amarrar barcas, postes carcomidos y verdes por los líquenes y los musgos.

La Puerta de Francia, aneja al reducto, era la entrada principal de la ciudad. Por allí venían las diligencias de París y de Burdeos, pasando de antemano por el barrio de Saint Esprit, que aún conservaba algo de ghetto, sucio, cerrado y misterioso, con su población de judíos, antiguamente expulsados de España.

La plaza del Reducto era el espacio que había entre el baluarte y unas cuantas casas alineadas enfrente. A esta plaza desembocaban dos o tres calles del Pequeño Bayona, una de ellas la de Bourg-Neuf, de las más húmedas y sombrías del pueblo. Al lado de la calle de Bourg-Neuf se encontraban otras callejuelas: la del Puy, de los Capellanes de Doaline, de Coutetz, de Corn, de Moqueron, de Perhide, unas que han cambiado de nombre y otras que han desaparecido.