Madama Du Vergier tenía el vicio de la lotería y jugaba en la francesa y en la española con tanto entusiasmo que a veces no tenía para comer.
Esta vieja le recordó a Alvarito la Brinvilliers de las figuras de cera.
Madama Du Vergier, con la Bizot, había ido a ver a la adivinadora madama Canis, y ésta les había dicho con seguridad, rotundamente, que Chipiteguy estaba en España, guardado en una torre, por un crimen de Estado.
Biarritz, octubre de 1924.
FIN DE LAS FIGURAS DE CERA