Tilly murió poco después.
Navarro y Bloumy desaparecieron.
Nantil estuvo en España y luego se perdió su pista.
Uno de los Caron, Agustín José, tomó parte en la conjuración de Belfort e intentó libertar a sus compañeros presos, en Colmar. Denunciado, fué fusilado en Estrasburgo.
El otro Caron fué jefe de carbonarios y dirigió el Batallón Sagrado, que salió de San Sebastián el año 23 y fué al Bidasoa con banderas tricolores, pensando detener así a los soldados de Angulema. Después este Caron creo que fué a América.
Respecto a Cugnet, unos días después de nuestra reunión fué preso. Pasó en la cárcel varios meses. Luego, al salir, fundó nuevas sociedades secretas con nombres fantásticos: Los caballeros del León, Los Patriotas, Los buitres de Bonaparte, Los europeos reformados, La regeneración universal, y, por último, entró en el carbonarismo.
Siempre pintoresco, firmó manifiestos titulándose Jefe del Gran Imperio francés y Principal Dignatario de la Orden del Sol.
Después de la Revolución del 20 pasó a España y se cambió de nombre, llamándose desde entonces Carlos de Malsot. Cugnet trabajó con Vaudoncourt, con Riego y Villamor, en Zaragoza, para proclamar la República en España y propagarla a Europa; peleó contra los franceses de Angulema en 1823, y se refugió en Almería.
El verano en 1824, mientras los dos Valdés, Pedro y Francisco, llevaban a cabo la hazaña heroica y absurda de apoderarse de Tarifa, Cugnet de Montarlot, con otros exaltados como él, se levantaba en San Bartolomé, en Almería, a proclamar la Constitución al grito de Libertad o Muerte. Esto fué al amanecer del 13 de agosto de 1824.
Once días después, el 24 de agosto, el mismo día en que el Gobierno de Fernando VII fusilaba a treinta y seis constitucionales en Tarifa, fusilaba en Almería a treinta y uno. Entre ellos estaba Cugnet, que dejó su nombre adoptivo de Carlos de Malsot como un héroe obscuro de la Libertad a su patria también adoptiva.