El administrador de la finca de Perpiñán contestó al señor Jordá diciendo que estaba conforme en darnos albergue en su casa.
Comenzamos a hacer nuestros preparativos, cuando mi amigo Ribero recibió la orden inmediata de partir para el depósito de Besanzon.
Sin duda, la correspondencia suya con Barcelona produjo alguna sospecha en el comandante.
Como Ribero había llevado el negocio, y yo ni sabía el nombre ni las señas del administrador de Perpiñán, tuve que dar el proyecto por fracasado.
VIII
AVIRANETA EN CHALON
En el transcurso de la primavera y del verano de 1813 se escaparon muchos oficiales del depósito; pero casi todos fueron cogidos y encerrados.
Los castillos estaban llenos de militares españoles. Yo no sabía qué determinación tomar; de mi familia no tenía noticias; ni del paradero de mi novia.
No iba tampoco a visitar a madama de Montrever, porque esta señora me había dicho que no fuera a su casa mas que muy de tarde en tarde. Corina, que venía algunas veces a verme, me contó que había entrado de preceptor de los niños de Montrever un cura joven, hijo de una antigua criada de la familia, y que este curita se estaba haciendo el dueño de la casa. Corina me dijo que veía poco a su amiga, y afirmó con desdén: