III
EL PASO DEL RHIN Y LA «LANDSTURM» DE COLONIA

Camino adelante íbamos viendo la silueta de Colonia, con las torres de su catedral no concluídas y los baluartes de sus murallas.

El mayor holandés se marchó a Mulheim y nosotros fuimos a Deutz, pequeño pueblo frente por frente a Colonia, que casi se puede considerar como un barrio, donde se reúnen las barcas para pasar el Rhin, que en este punto tiene una anchura de un tiro de cañón.

Cuando el río está helado suelen cruzar muy bien por encima del hielo, de una orilla a otra, hombres y carros, y a veces ha cruzado hasta la artillería.

Había al llegar nosotros al embarcadero mucho barullo, porque pasaba un regimiento de coraceros alemanes y este paso del río era operación larga y difícil.

El Rhin estaba en parte helado y en parte no. Nosotros nos metimos, sin pedir permiso a nadie, en una de las barcas que aguardaban en la orilla, ya cargadas de tropa.

Costó mucho trabajo cruzar de una orilla a otra. El canal transversal se interceptaba con grandes bloques de hielo y había que ir apartándolos a fuerza de palancas.

Además, el centro del río, que estaba ya enteramente deshelado, tenía mucha corriente y era muy difícil llevar la barca en la dirección necesaria.