Por la noche al salir el médico de Frixu-baita, Aviraneta le preguntó:
—¿Cómo están estos enfermos?
—Medianos. No sé cómo han podido llegar hasta aquí. El viejo francés está muy mal, con una bronquitis aguda muy grave.
—¿El joven español?
—Ese también mal. Me figuro que tiene, desde hace tiempo, focos tuberculosos en el pulmón y ha debido de tomar un golpe en el pecho.
—¿Y el coronel Malpica?
—Ese es el que ha salido mejor librado. Tiene una herida de bala en la pierna; pero como no ha perdido sangre y está muy animado, se curará en seguida.
—Hemos pensado transportar a los tres a sus casas.
—Si no es muy lejos está bien.
Al día siguiente, por la mañana, Miguel Aristy aparejó su coche y llevó en él hasta Ustariz a Malpica y a Lacy. Al ponerse en camino, Lacy se encontró con un oficial español que conferenciaba con un francés.