III.
ANTIGUOS AMIGOS

Dejando á don Juan Martín muy desalentado, Aviraneta, en compañía del Lobo, marchó á Burgos; se detuvo unas horas en Miranda y en Vitoria, y llegó á San Sebastián.

Estaba de jefe político un navarro llamado Albistur, y mandaba la guarnición el brigadier de Caballería don Pablo de la Peña, que tenía á sus órdenes los regimientos incompletos de Valencey, España, Salamanca é Imperial Alejandro.

Aviraneta conferenció con los dos jefes y les explicó su misión de averiguar lo que ocurría con la Intendencia del ejército de Angulema.

—El ministro supone—dijo Aviraneta—que si el Gobierno francés no resuelve este punto, su empresa morirá por consunción antes de nacer.

—Yo creo que lo resuelve—repuso el brigadier Peña.

—Entonces ustedes, los militares, tendrán la palabra—contestó Aviraneta.

—¿No es usted militar?