Habían ideado los revolucionarios sorprender el castillo de Vincennes; después, Nantil y otro oficial, Capes, sublevarían sus regimientos de guarnición en París, y con la gente de los arrabales de esta ciudad darían el asalto á las Tullerías. Estaban complicados en la conspiración Lafayette con sus amigos, varios generales y oficiales de alta graduación, como Ordener, Fabvier, Caron y Dentzel. Después del movimiento en París, Argenson debía sublevar la Alsacia, Saint-Aignan, Nantes y Corcelles Lyon.
La víspera del día fijado para sorprender Vincennes, un polvorín de este fuerte voló por casualidad. Al hacer la sumaria, los agentes de la policía militar y civil notaron los trabajos de los conspiradores y las disposiciones tomadas para el asalto. Nantil y sus amigos escaparon.
Nantil vino á España y se estableció en Bilbao, y estuvo estudiando durante algún tiempo las fortificaciones de esta ciudad con el barón de Condé.
Nantil, con su compañía de cincuenta ó sesenta hombres, la bandera tricolor desplegada, pasó por las calles de Bilbao, el 20 de Marzo de 1823, al grito de ¡Viva la Libertad! ¡Viva la unión de los pueblos! y alguno que otro de ¡Viva Napoleón segundo! Los italianos de Nantil casi todos eran republicanos; los franceses, la mayoría, bonapartistas.
Este grupo marchó camino de Tolosa.
Pocos días después, el coronel Caron dejaba Madrid y se trasladaba á San Sebastián, en compañía de Fabvier.
Caron era hermano del militar fusilado en Estrasburgo á consecuencia del falso complot preparado por la policía y uno de los jefes más importantes de los carbonarios.
Fabvier era el que aparecía como organizador y hombre de empuje de los liberales desde la ejecución de los sargentos de la Rochela.
El punto de cita de los Hombres libres, hasta 1.º de Abril, fué Tolosa; pasado este día se reunirían en San Sebastián y en Irún.