—Sí.

—Yo también. Iremos juntos. ¿Conocen ustedes el camino?

—No.

—Yo sí. He estado ya una vez.

—Pero, ¿qué hace usted andando siempre por estos parajes?—le preguntó
Martín.

—Es mi oficio—le dijo el extranjero.

—Pues, ¿qué es usted, si se puede saber?

—Soy periodista. La fuga aquella me sirvió para hacer un artículo interesantísimo. Hablaba de ustedes dos y de aquella señorita morena. ¡Qué chica más valiente, eh!

—Ya lo creo.

—Pues, si no tienen ustedes reparo, iremos juntos a Estella.