—¿Conocéis por ventura, padre mío, le dijo, la historia de esos papeles?
—Sí.
—¿Quién os la ha contado?
—El Hombre gris mismo.
Shoking lanzó una exclamación de alegría.
—¡Ah! si es así, dijo, bendigo mil veces al cielo, pues eso me prueba que el Hombre gris, a quien creíamos muerto, vive todavía.
El abate Samuel bajó la cabeza y no respondió.
XIV
En el momento en que atravesaban el cementerio, Shoking cogió vivamente las manos del abate Samuel.