—Yo también.
—En ese caso, vamos, dijo Marmouset.
—Pero, observó Vanda, no podemos dejar a esta pobre mujer sola. En tanto que volvéis, yo permaneceré a su lado.
—¡Oh! exclamó Betzy con voz doliente, ¡no permaneceréis por mucho tiempo!..... Creo que por esta vez todo está concluido. Sin embargo, no quisiera morir sin saber que tenéis esos papeles.......
—Descuidad: volveremos aquí tan pronto como estén en nuestro poder, respondió el abate Samuel.
Y salió el primero del aposento.
Marmouset y Shoking, le siguieron inmediatamente, y bajaron con precipitación la escalera.
Tan luego como se hallaron en la calle, el sacerdote dijo a Marmouset:
—Hay una cosa que no sabéis, que no podéis saber, pero que el Hombre gris conoce perfectamente.
—¡Ah!