Esta reunión de los tres principales cabecillas entre Guantánamo y Santiago hizo posible que el gobierno dirigiese todas las tropas de la República contra un solo punto, lo que no habría ocurrido si Estenoz, más arrojado, se hubiera puesto á la cabeza de sus parciales en las llanuras de Occidente.
La excesiva prudencia del fogoso tribuno racista, ha sido, pues, providencial para Cuba; pero ha servido, al mismo tiempo (y esto es, á juicio mío, lo más grave) para demostrar, primero, que la revolución que agoniza era un movimiento de negros contra blancos; segundo, que el problema de razas ha quedado definitivamente planteado en nuestra patria, y tercero, que los elementos dispuestos á enarbolar la bandera negra están diseminados por todo el territorio de la República, y sólo tienen necesidad de un jefe valiente, enérgico y prestigioso para volver á las andadas.
No debemos, por tanto, hacernos ilusiones y considerar el triunfo de nuestros bravos soldados en Oriente como un triunfo definitivo de la buena causa.
El fracasado alzamiento de Estenoz debe, por el contrario, impulsarnos á tomar medidas para lo porvenir; debemos, en otras palabras, poner los medios para impedir un nuevo brote racista que acaso resultaría más difícil de vencer, pues no siempre tendremos que habérnoslas con jefes tan prudentes como Estenoz ni con gobiernos americanos tan honrados como el que en la actualidad rige los destinos de la Gran República.
Yo no abrigo la menor duda sobre el resultado favorable de la campaña militar en Oriente; pero afirmo con toda la sinceridad de mi alma, que si por conveniencias políticas, ó por lo que sea, llevamos nuestro optimismo hasta el extremo de hacernos la ilusión de que con el éxito incompleto que estamos obteniendo hemos aplastado para siempre la hidra del racismo, cometeremos un gravísimo error del que pronto tendremos que arrepentirnos.
XIX
LA CAPTURA DE SURIN
Una de las notas características de la campaña librada por las tropas de la República contra la rebelión racista, ha sido la inflexible energía con que fueron tratados los revoltosos. Para los principales jefes del movimiento, sobre todo, no ha habido piedad; las fuerzas leales los han perseguido sin tregua ni descanso, los han acosado con desesperante tesón, y cuando han logrado echarles el guante, les han dado muerte sin misericordia.
Los han tratado, en otras palabras, como se trata en todas partes á los que se colocan fuera de la ley, á los que atentan contra las instituciones patrias, y á los que, invocando derechos más ó menos imaginarios, hacen buen uso del mismo estado de alarma que han creado, para apoderarse de lo ageno contra la voluntad de su dueño.
Para castigar á los directores de una asonada revolucionaria perjudicial para los grandes intereses de la comunidad todos los medios son igualmente aceptables, y tanto da uno como otro; desde el consejo de guerra sumarísimo hasta la convencional y elástica "ley de fuga".
En Cuba, por razones de nadie desconocidas, no se procedió nunca contra los revoltosos con bastante energía; y tal vez haya sido esto causa de que los procedimientos de rigor puestos en planta en esta campaña por los jefes y oficiales del ejército, quienes, dicho sea de paso, se limitaban á cumplir las órdenes é instrucciones que recibían de sus superiores, hayan causado general sorpresa y provocado en no pocas ocasiones censuras y protestas, absolutamente injustificadas en la inmensa mayoría de los casos.