A continuación habló el doctor Mario García Kohly. He aquí su brillante discurso:

Sr. General en Jefe de las Fuerzas Armadas de la República.

—Señores:

Mis compañeros de Gabinete me han conferido el encargo que yo he aceptado y voy á cumplir como una honra de valor inestimable de dirigir en nombre del Gobierno su saludo, y con su saludo el homenaje fervoroso de su admiración y de su entusiasmo á este Ejército heroico, glorioso, abnegado y triunfal de la República y de manera especial á su ilustre y victorioso general en Jefe que, apoyado en el amor y en el patriotismo de su pueblo han logrado salvar para la causa de la civilización y libertad cubana, la República y la personalidad política cubana, asegurándonos lo hermoso de nuestra propia nacionalidad.

Por eso es, señores, este acto; por eso este homenaje, por eso este tributo. Es nuestro deber declarar que no es este acto ni este homenaje ni este tributo, obra de un gobierno; no es la obra de un partido, no es la obra de una clase, es, la ofrenda del pueblo cubano, es un latido vigoroso potente, intenso y sincero de la conciencia nacional cubana, es la patria misma que en este acto nos reune y la que en estos momentos nos dignifica, nos fraterniza en la comunidad del mismo sentimiento y en la identidad de la misma idea del pueblo y de la patria que vé en el Ejército el bloque inconmovible de roca y de granito en que descansan firme y segura la dignidad y la honra de la patria.

Continua su discurso, haciendo mención del lugar donde se encuentran, frente á la estatua de Martí, el más apropiado para celebrar un acto de aquella naturaleza; hace historia de la revolución en Oriente, la cual no debe dejar rastro alguno y termina su discurso con las siguientes palabras:

Pero de ese hecho doloroso de nuestra vida nacional del que solo debe quedar el recuerdo de esta inmarcesible gloria se desprende el patriotismo de nuestro Ejército y el patriotismo de nuestro pueblo.

Yo brindo señores en primer término por el Honorable Presidente de la República, por el héroe de Arroyo Blanco, por el primer magistrado de la nación, que es el primer ciudadano de la República. Brindo por el Ejército Nacional, por las Fuerzas Armadas de la República y por su ilustre y glorioso jefe, por estas fuerzas armadas que han demostrado ser dignas herederas y sostenedoras gloriosas de aquel ejército libertador que hizo la independencia de nuestra patria con tanta gloria y grandeza como la sabrán mantener y conservar nuestras Fuerzas Armadas. Brindo, señores, finalmente, por lo que es primero en nuestro corazón, por la Patria; por la independencia y por la República, por esta Patria cuyas grandezas todos anhelamos; por que no la veamos de nuevo atormentada por la miseria y por el sufrimiento, sino llena de luz vestida de laureles y coronada por la civilización. (Grandes aplausos).

En nombre de los Veteranos y del pueblo de Cuba, habla el general Emilio Núñez, que comienza su discurso manifestando que la base fundamental en que descansan las democracias son la Libertad, la Igualdad y la Justicia, y termina diciendo que las glorias conquistadas por el Ejército Libertador en la lucha por la Independencia de Cuba, no acabaron al conseguirla, pues tendrán su continuador en el actual Ejército que luchará para sostenerla. Termina el General Núñez fecilitando por ello al Ejército y á sus Jefes.

A continuación hace uso de la palabra el general José de Jesús Monteagudo, Jefe de las Fuerzas Armadas.