San Pedro y San Pablo.
En la Carrera de Darro. Templo que posee un magnífico artesonado mudéjar de esbelta construcción y de atrevida ensambladura.
San Juan de los Reyes.
En la calle del mismo nombre. Como templo cristiano no tiene nada de notable. Era una mezquita de la cual se conserva la torre, antiguo minarete ornado con labores cortadas de gramil á semejanza de otras que hay en Sevilla y Toledo. Llamóse esta iglesia de Teybin ó de los Convertidos, por haberse bautizado en ella millares de moros en tiempo del Arzobispo Talavera. Este edificio no debió ser de la primera época árabe, toda vez que fué construído fuera de las antiguas murallas de la Alcazaba Cadima.
El Sacromonte.
Un Seminario que goza de pingües rentas y de donde han salido ilustres teólogos y literatos. Fué fundado para Convento de Benedictinos, y sirvió también de Colegio para las misiones. Está situado en uno de los sitios más pintorescos al par que más tranquilos del valle de Darro. Multitud de escritores se han ocupado de circunstancias que hacen interesante bajo el punto de vista religioso este establecimiento. Sebastián López en 1595, buscando oro, descubrió unas planchas de plomo que los jesuítas interpretaron, escritas para hallar las cenizas de San Cecilio y mártires que le acompañaban. Esto produjo la excitación consiguiente en la ciudad, y dícese que se colocaron hasta 679 cruces en toda esta montaña. Halladas las reliquias, hornos y nuevas planchas, se sometieron á la aprobación de Clemente VIII el cual la otorgó, y desde entonces se mandó labrar la casa (1608), y luego el colegio dedicado á San Dionisio Areopagita.
Las Cuevas se visitan todavía con mucho entusiasmo, especialmente el día de San Cecilio, y las reliquias cuya autenticidad se ha combatido por doctos de diferentes épocas, se guardan en el altar mayor. En 1588 se derribó la torre Turpiana para replantear la Catedral, y dió mucho que hacer una caja que se encontró en ella con pergaminos y una canilla de San Esteban. El pergamino estaba escrito en árabe vulgar y firmado por San Cecilio, Obispo de Garnata, y el manuscrito se conserva en Roma.
Una numerosa población habita en huecos tallados en la tierra, á lo cual se presta fácilmente la formación de la montaña. Estas cuevas existían en el sitio, desde los primeros árabes, pues hemos hallado fragmentos de barros labrados, entre escombros, que no habían sido removidos en centenares de años. Se ve, pues, el fundamento de las tradiciones referentes á las cuevas, que podían existir en los últimos tiempos del imperio gótico.
San Cristóbal.
Templo situado en la altura más pintoresca y deliciosa que tiene esta población, y construído con las piedras labradas que correspondían al exterior de un palacio árabe; cuyos cimientos se notan al rededor y al pie de los muros de la iglesia.