Museo Provincial.

En los Salones altos de Santo Domingo, y subiendo la gran escalera central, se halla el Museo en salas mal alumbradas, y cubiertas de almizates con alfardas caladas bien construídas. En ellas se encuentran colocados muchos cuadros que corresponden á la escuela granadina, en su mayor parte de tercero y cuarto orden, que se sacaron de los templos derruídos, los cuales se ha convenido en coleccionar para el estudio de la historia del arte. En dos estancias separadas se distinguen las mejores obras granadinas, entre las cuales hay tres de Alonso Cano, y otras elegidas de los autores que hemos tenido ocasión de citar. Unas tablas con bajos-relieves y algunos ligeros detalles, vestigios de iglesias destruídas, constituyen con el precioso esmalte que hay en la última sala, lo más escogido del Museo provincial.

Museo de Antigüedades.

La Comisión de Monumentos está organizando un Museo arqueológico, donde colecciona una multitud de inscripciones romanas, capiteles, troncos, bustos estatuarios, y fragmentos de sepulturas recogidos con prodigiosa constancia. Si á esto se une la multitud de objetos pequeños árabes que pueden coleccionarse todavía, á más de los que hemos visto dispuestos ya para formar la base de este Museo, no titubeamos en asegurar que antes de pocos años estará cubierto el local de interesantes vestigios.

San Cecilio.

En el campo del Príncipe, que ya hemos citado otra vez, se halla esta iglesia, con su portada semejante á las anteriores, aunque no tan buena.

Este templo fué de cristianos durante la dominación árabe y dedicado á los que habitaban toda la Antequeruela, los cuales se hallaban mezclados con pobladores judíos.

Otros edificios de tercer orden deben pasar aquí desconocidos por su poca importancia.

Granada moderna.

Es la capital de la provincia del mismo nombre, situada en la parte meridional de la Península á los 13° 21´ longitud Este, y 36° 57´ latitud Norte y elevada 927 varas castellanas sobre el nivel del mar. La Sierra Nevada la reserva por los lados Oriente y Sur, de modo que está descubierta á las frescas brisas de Norte y Poniente; pero sus accidentados valles y colinas templan estas corrientes y producen una variada vegetación que no se encuentra en ningún otro lugar de Andalucía. La ciudad comprende más de seiscientas calles y plazas, y sobre once mil edificios, por lo general de mezquino aspecto. Su población pasa de setenta y dos mil almas, y toda la provincia cuenta muy cerca de quinientas mil, repartidas en doscientos treinta y siete pueblos, de los cuales hay muchos tan prósperos y tan adelantados como la capital.