I no faltó otro niño bellaco que dijese «bueno», i la mama Antuca, inpertérrita, comenzó de nuevo: «Pa saber i contar i contar pa saber....» etc.
Este fué el primer cuento de nunca acabar que oà en mi vida: i, no obstante la poca o ninguna gracia que entónces me hizo, ahora lo recuerdo con gusto. Años mas tarde he oido otros, especialmente a otra vieja, la Polonia González, a quien mis niños llamaban la Pollonguita i que era una verdadera cutama[8] de cuentos. No son mui numerosos, pero por si solos constituyen un interesante capÃtulo del folk-lore chileno. Helos aquÃ:
2. El Gato con los piés de trapo
Est’era un gato que tenia los piés de trapo i la camisa al revés ¿queris que te lo cuente otra vez?
3. El Gato sarapo[9]
Gato sarapo, calzones de trapo, cabeza al revés ¿queris que te lo cuente otra vez?
Los cuales, como se ve, son simples variantes del que contaba la mama Antuca, i casi el mismo que trae RodrÃguez Marin en el tomo I, pájina 47, núm. 63 de sus Cantos Populares Españoles[10]:
«Este era un gato,
que tenia los pies de trapo
i la barriguita al reves
¿Quiéres que te lo cuente otra vez?»
4. Los italianos i el inglés
—Estos eran tres: dos italianos i un inglés. El inglés tiró su espada; los mató i no los mató. ¿QuerÃs que te cuente lo que pasó?