Estos seis cuentos podrian calificarse mas bien cuentos de pega, porque con ellos se engaña al auditorio, que queda defraudado en la esperanza de oir un cuento de los comunes. Ademas, para que lleguen a ser de nunca acabar, es menester que los del corro se lleven contestando «bueno», «ya está», «cuéntelo no mas», u otra espresion semejante, a la pregunta con que termina el contador cualquiera de los cuatro primeros, o pasándose de un lado a otro en el quinto, o saliendo i volviendo a entrar en el sesto.
7. La Mula baya de don Pedro Arcaya
—¿Queris que te cuente el cuento de la mula baya de don Pedro Arcaya?
—Ya está.
—Yo no te digo que me digais «ya está», sino si acaso queris que te cuente el cuento de la mula baya de don Pedro Arcaya.
—Bueno, cuéntameló.
—Yo no te digo que me digais «bueno, cuéntameló», sino si acaso queris que te cuente el cuento de la mula baya de don Pedro Arcaya.
I asà sucesivamente, hasta que uno de los interlocutores, aburrido, se calla o se retira.
Este cuento, que tambien es de pega, pertenece a la misma clase que el arjentino del Gallo pelado que refiere el doctor Lehmann-Nitsche en la pájina 297 de la Revista de Derecho, Historia i Letras, de Buenos Aires, número de Julio de 1908, i el de la Buena Pipa o Pipita, que puede leerse en RodrÃguez Marin, tomo I. pájina 112, nota 20.
En Cuba tambien existe un cuento del Gallo pelado; pero es, por la forma, una mezcla del cuento 1 del Gatito montes i del de la Mula baya: