LA REINA
¡Malpocado!
Pedro Gailo pone su ojo bizco sobre el enano, que con expresión lela mueve la enorme cabezota. Y la madre le espanta las moscas que acuden a posarse sobre la boca belfa donde el bozo negrea. Tirando del dornajo cruza la quintana y sale a las sombras de la carretera. El perro del farandul, levantado en dos patas, ensaya un paso de danza ante aquella figura triste y color de tierra. Lentamente el animal se dobla, y agacha la cola aullando con el aullido que reservan los canes para el aire del muerto. Lucero silba, y el perro, otra vez en dos patas, va para su amo, que ríe guiñando un ojo.
LUCERO
Este animal tiene pacto con el compadre Satanás.
PEDRO GAILO
Hasta que tope quien le diga los exorcismos y reviente en un trueno.
LUCERO
Reventaremos los dos.
PEDRO GAILO