LUDOVINA

De mocedad poco les queda.

MIGUELÍN

El rabo por desollar. Son pieles del mismo pandero.

Del fondo oscuro del zaguán sale a la luz un mozo alto, con barba naciente, capote de soldado sobre los hombros, y el canuto de la licencia al pecho. Tiene cercenado un brazo, y pide limosna tocando el acordeón con una mano.

EL SOLDADO

Mari-Gaila no es mujer para un hombre de ese porte. ¡La otra tenía un garbo y un ceceo más bien puesto!

MIGUELÍN

La otra llevaba un crío a cuestas, y esta lleva en el carretón un premio de la lotería. El Compadre Miau, a ese engendro de la cabeza gorda lo pasea por la redondez de España, sacándole mucho dinero.

EL SOLDADO