Tengo mejor cortejo.

EL CABRÍO

¡Jujurujú! A tu ventura te quedas.

El Cabrío revienta en una risada, desaparece del campanario, cabalgando sobre el gallo de la veleta. Otra vez se trasmuda el paraje, y vuelve a ser el sendero blanco de luna, con rumor de maizales. Mari-Gaila se siente llevada en una ráfaga, casi no toca la tierra. El impulso acrece, va suspendida en el aire, se remonta y suspira con deleite carnal. Siente bajo las faldas la sacudida de una grupa lanuda, tiende los brazos para no caer, y sus manos encuentran la retorcida cuerna del Cabrío.

EL CABRÍO

¡Jujurujú!

MARI-GAILA

¿Adónde me llevas, negro?

EL CABRÍO

Vamos al baile.