PEDRO GAILO
Por modo que... ¿Algún dolor repentino?
MARI-GAILA
Una alferecía. ¡Acabose nuestro provecho!
PEDRO GAILO
Él dejó de padecer, y no miró más.
MARI-GAILA
Cuatro machacantes junté en este medio tiempo.
Mari-Gaila desanuda con los dientes una punta del pañuelo, y haciéndolas saltar en la mano, muestra las cuatro monedas. Simoniña, ante aquellas luces, comienza el planto.
SIMONIÑA