La vieja se rasca bajo la greña gris, y mientras en un reír astuto descubre las encías desnudas de dientes, el farandul, apartándose el tafetán, tiende la vista sobre las verdes eras.
JORNADA TERCERA: ESCENA IV
El río divino de romana historia es una esmeralda con mirajes de ensueño. Las vacas de cobre abrevan sobre la orilla, y en claros de sol blanquean los linos mozas como cerezas y dueñas caducas, del ocre melado de las imágenes en los retablos viejos. El campo, en la tarde llena de sopor, tiene un silencio palpitante y sonoro. Miguelín el Padronés asoma por cima de una barda, y sin hablar, con guiños de misterio, abre los brazos convocando gentes. Algunas voces interrogan lejanas.
UNA MOZA
¿Qué es ello, Padronés?
OTRA MOZA
Casca la avellana, dinos lo que hay dentro.
MIGUELÍN
¡Llegad a mirarlo, que os alegrará la vista!
UNA MOZA