SERENÍN DE BRETAL
¡Sellar la boca para los civiles, y aguantar mancuerna!
Los oros del poniente flotan sobre la quintana. Mari-Gaila, armoniosa y desnuda, pisando descalza sobre las piedras sepulcrales, percibe el ritmo de la vida bajo un velo de lágrima. Al penetrar en la sombra del pórtico, la enorme cabeza del idiota, coronada de camelias, se le aparece como una cabeza de ángel. Conducida de la mano del marido, la mujer adúltera se acoge al asilo de la iglesia, circundada del áureo y religioso prestigio, que en aquel mundo milagrero, de almas rudas, intuye el latín ignoto de las
DIVINAS PALABRAS
ACABOSE DE IMPRIMIR ESTE LIBRO
EN LA IMPRENTA YAGÜES
EN MADRID A XXXI DÍAS
DEL MES DE MAYO
DE MCMXX