EL COMPADRE MIAU
Puesto que por nuestro nombre nos llama, vamos para allá caminando.
Los dos compadres bajan hacia la carretera. Miguelín se busca con la lengua un lunar rizoso que tiene a un canto de la boca, y el otro bate el yesquero. En la sombra de los robles yace la pordiosera inmóvil y aplastada. Las canillas desnudas salen del refajo como dos cirios de cera.
LA TATULA
¡Juana Reino! ¡Juana Reino!
EL COMPADRE MIAU
No esperes respuesta: Te cumple llevar aviso a las familias. Solamente declaras media verdad: Que en este paraje le entró dolor, y que con el dolor queda. Esa mujer ya está difunta.
LA TATULA
¡San Blas! ¡Que me cueste andar en justicias tener el corazón de manteca!
EL COMPADRE MIAU