Mari-Gaila, donairosa y gentil, erguida al pie de la difunta, colma el vaso de las rondas, y respira con delicia el aroma del aguardiente.

MARI-GAILA

Bastián, a ti toca beber el primero, que fallaste el pleito.

EL PEDÁNEO

Pues a la salud de toda la compañía.

MARI-GAILA

A tras de ti va el baldadiño. Ahora lo catas, Laureano.

LA TATULA

Dáselo para que remede el trueno. ¡Lo hace cumplidamente!

MARI-GAILA