Ya se ganó el trago.
MARI-GAILA
¡Es un mundo de divertido!
PEDRO GAILO
¡Enternece!
MARICA DEL REINO
¡La finada, muy bien adeprendido lo tenía! No por ser nuestra hermana dejaba de ser una mujer de provecho. ¡Ay, Juana, qué negro sino tuviste!
MARI-GAILA
¡Ay, cuñada, espera el día para el planto, y bebe tu copa, que ya se me cansan los brazos de estar alzados con el caneco!
La otra suspira y, antes de catar el aguardiente, se pasa por los labios un pico de la mantilla. Luego, de un sorbo y con mueca de repulsa, apura el trago. Mari-Gaila bebe la postrera y se sienta en el corro. Una vieja comienza un cuento, y el idiota, balanceando la cabeza enorme sobre la almohada de paja, da su grito en la humedad del cementerio.