¡Por acá nos dolemos todos!

MIGUELÍN

No hay dinero, y el que hay lo emboba el Compadre Miau.

MARI-GAILA

¡Séptimo Miau! Tengo oído, y también de su perro Coimbra. A lo que cuentan, es un tuno de mucho provecho.

MIGUELÍN

¡Un condenado!

Mari-Gaila arrima el dornajo a la sombra de los castaños y se sienta a la vera, los ojos y los labios alegres de malicias.

MARI-GAILA

Me va por la pierna una pulga con zuecos, y voy a ver si la cazo. ¡No mires, Padronés!