Yo, para no equivocarme, os ponía a todos a la sombra. ¡Cuidado con lo que se hace, que andamos vigilantes!
MARI-GAILA
Nuestras obras están a la luz del sol, Señores Guardias.
UN GUARDIA
¡Pues mucho ojo!
Los señores Guardias, adustos, partida la jeta cetrina por el barboquejo de hule, se alejan bajo miradas de burla y temor. El correaje, los fusiles, los tricornios, destellan en la carretera cegadora de luz.
EL CIEGO DE GONDAR
¡No hay prenda como la vista! Estos son más ciegos que los que andamos a las escuras.
MIGUELÍN
Pudiera suceder.