EL MARQUES DE BRADOMIN

No, como su madre, nunca.

LA DAMA

Tienes razón. No quiera Dios hacerlas tan desgraciadas.

EL MARQUES DE BRADOMIN

¡Qué distinta pudo haber sido nuestra vida! Hoy siento un cruel remordimiento por haberte escuchado cuando me suplicaste que te olvidase y que no te viese más. No comprendo cómo obedecí tu ruego. Fué sin duda porque vi tus lágrimas.

LA DAMA

No quieras engañarme una vez más. Yo creí siempre que volverías.

EL MARQUES DE BRADOMIN

¿Por qué entonces me suplicaste que me fuese?