No era de tu cariño, era de tu compasión. ¡Qué pena cuando adiviné por qué no habías vuelto! Pero no he tenido para ti un solo día de rencor.
EL MARQUES DE BRADOMIN
Ya nada podrá separarnos.
LA DAMA
Nada... Pero tenemos que ser prudentes, Xavier. Si viene Isabel con mis hijas, soló te pido que á su llegada no te hallen aquí. Yo les diré que estás en Lantañón cazando con nuestro tío. Tú vienes una tarde, y sea porque hay tormenta, ó porque le tenemos miedo á los ladrones, te quedas aquí, como nuestro caballero. No te ofendes, ¿verdad?
EL MARQUES DE BRADOMIN
No.
LA DAMA
Sí que te ofendes. Desde ayer estoy dudando, sin atreverme á decírtelo.