Eres un sabio, Florisel. Vete.

L Marqués de Bradomín, con una vaga sonrisa en los labios irónicos, coge el libro donde leía al comienzo de la tarde, y se sienta cerca de la lámpara. Florisel, sale apagando el ruido de sus madreñas, y al abrir la puerta surge en la sombra la prócer figura del viejo Mayorazgo de Lantañón.

DON JUAN MANUEL

¿Dónde se halla el Marqués de Bradomín? Mala tarde, sobrino.

EL MARQUES DE BRADOMIN

¡Mala, tío!

DON JUAN MANUEL

¿Tú leyendo? Sobrino, lo mejor para quedarse ciego. ¡Sabes que es nieve lo que cae!