N la puerta del jardín asoma una hueste de mendigos. Patriarcas haraposos, mujeres escuálidas, mozos lisiados. Racimo de gusanos que se arrastra por el polvo de los caminos y se desgrana en los mercados y feriales de las villas salmodiando cuitas y padrenuestros, caravana que descansa al pie de los cruceros, y recuenta la limosna de mazorcas y mendrugos de borona, á la sombra de los valladares floridos donde cantan los pájaros del cielo á quienes da nido y pan Dios Nuestro Señor. En todos los casales los conocen, y ellos conocen todas las puertas de caridad. Son siempre los mismos: El Manco de Gondar; el Tullido de Céltigos; Paula la Reina, que da de mamar á un niño; la Inocente de Brandeso; Dominga de Gómez; el señor Amaro, el señor Cidrán el Morcego y la mujer del Morcego. Llegan por el camino aldeano, fragante y riente bajo el sol matinal.
EL MANCO DE GONDAR
Rapaz, avisa en la cocina que está aquí el manco de Gondar, que viene por la limosna.
EL TULLIDO DE CELTIGOS
Y el tullido de Céltigos.
FLORISEL
Tiene dicho Doña Malvina, el ama de llaves, que esperen á reunirse todos.