OÑA Malvina sube la escalinata con las dos niñas de la mano. El Abad desaparece en el fondo de la avenida silbando á sus galgos, con el balandrán flotante y el chambergo en la mano por refrescar la asoleada y varonil cabeza, donde la tonsura apenas se esboza sobre el gris acerado del cabello. Las dos primas quedan solas.

LA DAMA

Xavier llegará dentro de un momento.

ISABEL BENDAÑA

¡Xavier!

LA DAMA

¡Temo tanto verle! Temo el encanto de sus palabras, temo que sus ojos me miren, temo que sus manos se apoderen de las mías...

ISABEL BENDAÑA

Pero no...