No la comprenderá... Y yo quiero ser fiel á esa pobre sombra, detenida por un milagro delante de la muerte. Quiero ser su esclava, ahora que nada puede exigir de mí. Cuando me sonríe, con su sonrisa de enfermo que vuelve á ser niño, cuando posa sobre mí sus ojos llenos de indecisión, tristes ojos sin pensamiento, el dolor de haberle ofendido se levanta dentro de mí como una ola, como un gran sollozo. Algunas veces cuando estoy sola con él, temo que de pronto tenga un momento de lucidez, y me maldiga, y me arroje de su lado. ¡Tú no sabes cómo esa idea me hace sufrir!

ISABEL BENDAÑA

¿Y Xavier te ha escrito que venía?

LA DAMA

No.

ISABEL BENDAÑA

¿Cómo lo sabes?

LA DAMA

Lo presiento. Xavier vendrá, y yo volveré á caer en sus brazos, sin que nada pueda salvarme.