¡Nunca! ¿Quién has creído que soy yo? Ni otro amante, ni otro amor que Xavier.

ISABEL BENDAÑA

Pues no se lo digas.

LA DAMA

¿A ti te asusta?

ISABEL BENDAÑA

Sí. Es un sacrificio demasiado cruel. Y, además, quién sabe si eso le alejaría para siempre.

N la puerta del jardín aparecen dos sombras. Se las distingue, como á través de larga sucesión de pórticos, en el fondo de la avenida de castaños. Bajo la bóveda de ramajes resuena la voz engolada y fanfarrona del Mayorazgo de Lantañón. La otra sombra es el Marqués de Bradomín.