¿Adónde vas?
LA DAMA
¡Adonde mi ánimo se fortalezca! ¡Adonde está vivo mi remordimiento!
E aleja hacia la puerta del laberinto, donde vigilan dos quimeras manchadas de musgo, y en el tortuoso sendero que se desenvuelve entre los mirtos centenarios desaparece. El Marqués de Bradomín se acerca, camina lentamente bajo los cipreses que dejan caer de sus cimas un velo de sombra.
EL MARQUES DE BRADOMIN
Prima y señora.
ISABEL BENDAÑA
No esperaba verte aquí. ¿Don Juan Manuel no venía contigo?