¡Vete! ¡Vete..! ¡No me digas nada! ¡No quiero oirte!
EL MARQUES DE BRADOMIN
¡Divinos escrúpulos de santa! ¡Cuántas noches, al entrar en tu tocador, donde me dabas cita, te hallé llorando de rodillas..! Sin hablar, levantabas los ojos hacia mí indicándome silencio, y las cuentas del rosario pasaban con lentitud devota entre tus dedos pálidos.
LA DAMA
¡Calla!
EL MARQUES DE BRADOMIN
Algunas veces, sin esperar á que concluyeras, me acercaba y te sorprendía, y tú, volviéndote más blanca, te tapabas los ojos con las manos. Yo amaba locamente aquella boca dolorosa, aquellos labios trémulos y contraídos, helados como los de una muerta.
LA DAMA
..¡Calla! Xavier, voy á causarte una gran pena. Yo ambicioné que tú me quisieses como á esas novias de los quince años. ¡Pobre loca! Y te oculté mi vida, y todo te lo negué cuando me has preguntado, y ahora, ahora..! Tú me adivinas, Xavier, tú me adivinas, y no me dices que me perdonas!..
EL MARQUES DE BRADOMIN