¿He de ser menos generoso que tu marido?
LA DAMA
¡Qué crueles son tus palabras!
EL MARQUES DE BRADOMIN
¡Qué cruel es la vida cuando no caminamos por ella como niños ciegos!
LA DAMA
¡Cuánto me desprecias! ¡Es mi penitencia!
EL MARQUES DE BRADOMIN
Despreciarte, no. Tú fuiste como todas las mujeres, ni mejor ni peor. ¡Adiós, Concha!