hoy, la vil Estulticia, la enemiga del Genio, no se llama: Muchedumbre; se llama: la Crítica;

ya no se lapida al Genio con guijarros: se le lapida con vocablos;

los semi-intelectuales verbalizan contra él, sentencias de proscripción, y, en nombre del Diccionario, insultan lo Sublime Extraordinario;

cuando el salvaje elemento de la Envidia, cree haberlo consumido, organiza en su honor, los grandes funerales del Silencio;

pero, el Genio, como el Mar, es más grande que el Silencio; y, lo ahoga con sus clamores;

y, hace sonoro al Silencio; sonoro, como la Fama;

y, hace que el alma invisible y gigante del Silencio, toque para él, las mil trompetas del Renombre;

el Genio, es siempre vencido por la Suerte; no es nunca vencido por la Crítica;

puede ser reducido á la impotencia; no es nunca reducido al Silencio;