LA MADRE CRUCES
Claramente. ¿Pues no ha venido apenas fué llamado? ¡Y cómo suspiró al darme la carta!
LA DAMA
¡No suspirará más tristemente que suspiro yo!
LA MADRE CRUCES
Pues hace mal mi señora cuando sabe que es tan bien querida. Y siempre vale mejor que pene uno solo. Viendo triste al buen caballero decíame entre mí: Suspira, enamorado galán, suspira, que todo lo merece aquella paloma blanca.
LA DAMA
¡Cuánto tarda! ¿Cómo el corazón no le dice todo mi afán?
LA MADRE CRUCES
El corazón es por veces tan traidor.