EL ABAD

Hay que pensarlo, Doña Malvina: ¡Es un caso de conciencia!

LA DAMA

Las dos cosas.

DOÑA MALVINA

¿Y cabello de ángel ó dulce de guindas?

EL ABAD

También le haré honor á los dos. No le dije que he tenido el gusto de ver á las niñas. Ya sé que la visitarán muy pronto.

ESPUÉS de cambiar una mirada, se alejan discretas, hacia el palacio la dueña y la Madre Cruces. Van comentando en voz baja, y de tiempo en tiempo se detienen en el sendero de mirtos, para arrancar una brizna de yerba ó enderezar un rosal que se deshoja al paso. Los mendigos que esperan sentados en la escalinata se incorporan lentamente y tienen una salutación de salmodia al verlas llegar. Doña Malvina, con movimientos de cabeza, esos movimientos graves y pausados de las dueñas gobernadoras, les recomienda paciencia, paciencia, paciencia.